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1 de marzo de 2010
CIRA MOROTE MEDINA
"Una de las cuestiones que no se han tenido en cuenta es que este año tenemos Coloquio de Historia Canario-Americana y muchos de nosotros estamos preparando comunicaciones que debemos enviar en un mes", explica Manuel Ramírez, profesor de Ciencias y Técnicas Historiográficas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), que no podrá presentar el trabajo que había previsto al prestigioso Coloquio por el cierre temporal de los servicios de documentación del Museo Canario.
El Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que entró en vigor ayer y afecta, durante seis meses, a 14 de los 18 trabajadores del centro, deja vacías la salas de hemeroteca, biblioteca y archivo de la sociedad científica. "Sé de un becario que se ha gastado 70 euros de su bolsillo sacando fotocopias a toda prisa para no ver interrumpida su investigación para la tesis", añadió Ramírez, que considera necesaria la digitalización de los fondos del Museo, "como han hecho otras instituciones similares".
El catedrático de Historia Moderna de la ULPGC Fernando Bruquetas no ha podido hacer acopio de la documentación que requiere su ensayo sobre el año del cólera en Canarias, 1859. "El Museo tiene los archivos más importantes del Archipiélago, junto al Archivo Histórico Provincial y, simplemente, si cierra durante seis meses, habrá que esperar, no hay manera de suplir la información que se puede obtener de allí". El historiador había previsto empezar justo en marzo la consulta de los periódicos de la época y de algunos de los archivos que guarda la institución. "Nosotros prevemos nuestras investigaciones con un año de antelación de acuerdo al volumen de consulta que necesitamos en cada trabajo. Tenía organizada la tarea en dos tandas, seis meses en el Archivo Histórico Provincial y, después, empezar en el Museo Canario". Bruquetas, que no tiene más remedio que aguardar a la reapertura de las instalaciones, cree que "hay que buscar una solución. Desde luego, a las instituciones no se les puede llenar la boca con discursos sobre la importancia de la Historia y el patrimonio y luego permitir que pasen cosas como ésta", agregó el catedrático, que considera que "habría que buscar una nueva fórmula o estructura del Museo para evitar que esto vuelva a ocurrir".
El docente y los demás investigadores consultados insisten en la importancia del tesoro documental que alberga la sociedad científica fundada por el Doctor Chil. "Hay muchas personas que se van a ver afectadas, no sólo las que van a diario, sino quienes necesitan una consulta esporádica y que, incluso, vienen de otras islas para pasar un par de días en la ciudad y mirando los archivos o los periódicos".
A Antonio de Armas, filólogo e historiador de la Unión Deportiva, entidad de la que es consejero, se le nota afectado al otro lado del hilo telefónico. "No se trata sólo de mis investigaciones, sino de una cuestión emocional, porque vivo y he nacido frente al Museo. Lo he visto crecer y verlo en dificultades es muy triste para mí". De Armas tiene entre manos tres trabajos. "Por un lado, estoy investigando la influencia del poeta inglés Rupert Brooke en los poetas canarios. En otro apartado, quiero profundizar en la metodología de la enseñanza del inglés en Canarias. Por último, por supuesto, me dedico a ampliar la Historia de la Unión Deportiva", concluye.
Por desgracia, todo esto tendrá que dormir el sueño de los justos durante seis meses.
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