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10 de noviembre de 2009
N. Torres Santa Cruz de Tenerife
A lo largo de la historia se han producido numerosos cambios en el soporte de lo que hoy conocemos como documentos. Desde la tablilla de barro, pasando por el pergamino hasta llegar al papel industrial, se ha trasmitido la información de diferentes maneras y no por ello el contenido de estos soportes y su valor histórico ha desaparecido o mermado. Precisamente, la conservación del contenido es lo que defiende la Asociación de Archiveros de Canarias (Asarca) ante la inminente implantación de la administración electrónica, "el único cambio será el del soporte y a lo que sí tenemos que estar muy atentos es que ese nuevo soporte tenga las migraciones y condiciones necesarias para que no sea manipulable". Así se expresa Argelia Camino, presidenta de Asarca, una asociación que este fin de semana impartió un curso sobre la implantación de la administración electrónica.
Camino explicó a DIARIO DE AVISOS que "el soporte ha variado a lo largo de la historia infinidad de veces. El documento sigue siendo el mismo; el contenido, su valor, tanto social como histórico, todo eso seguirá siendo igual, solo que el soporte físico ya no va a ser el mismo. Entiendo que se produjo la misma revolución cuando se pasó del pergamino al papel".
Desde Asarca se defiende el papel del archivero en ese camino hacia el soporte electrónico, "es importante que un profesional controle las migraciones que haya que dar a esta documentación, que ha de hacerse de manera sistemática y periódica para que no se pierda, de la misma forma que lo hemos estado haciendo con el papel".
Asegura Camino que la falta de implicación por parte de las administraciones públicas a la hora de contar con estos profesionales ha hecho que "en esta santa región se hayan perdido muchos documentos por ignorancia o por dejadez".
Funciones
Argelia Camino explica que la función tradicional del archivero ante la administración electrónica no va a ser muy diferente de la de ahora, "tradicionalmente, el archivero era ese profesional que recogía la documentación, la organizaba, la describía y la servía, ocupándose de las fases correspondientes a la parte histórica del documento. Ahora, con la administración electrónica, el archivero va a ser parte activa de la propia gestión del documento, desde el momento mismo de su nacimiento, puesto que él es el responsable último de dar fe, de atestiguar que ese documento no ha sido manipulado y, por tanto, es garante de derechos".
A pesar de lo importante que resulta esta labor, la figura del archivero profesional es aún difícil de ver en las administraciones públicas: "Hemos mejorado con respecto a cuando se fundó esta asociación. Ahora casi todas las consejerías cuentan con uno o dos profesionales al frente de sus archivos y todos los Cabildos insulares, excepto el de El Hierro, también". Una profesionalización que se hace más difícil en Canarias al no existir una carrera única para esta especialidad. |